Conclusión

Como hemos visto, para el remake de King Kong se utilizaron multitud de efectos. Se ha avanzado en la creación de un nuevo software que mejore técnicas como la captura del movimiento, sobre todo facial, la creación de dobles virtuales y la recreación de espacios de gran realismo; pero junto a ellos, ha sido necesaria la utilización de técnicas clásicas como decorados, miniaturas, vestuario, maquillaje, prótesis,… necesarias todavía para que la película cobre vida y sea creíble.

Esa búsqueda de realidad y de espectacularidad por medio de los efectos visuales lleva consigo una gran inversión en el proceso de postproducción y que aspectos que antes eran solventados durante el proceso de rodaje, queden ahora pospuestos a decisiones tomadas delante de un ordenador y que a veces son resueltas por las capacidades del software o del programador contratado.

El problema viene cuando se da demasiada importancia a los efectos y se deja de lado la historia, en palabras del Peter Jackson  «te pasas el día buscando la manera de humanizar la película para que los efectos especiales no se la coman»

Aún así, lo que sí se ha conseguido es una película acorde con el cine comercial que se está ofreciendo actualmente y con ello, capaz de generar grandes beneficios en taquilla.

Esta búsqueda de realismo ha conseguido la generación de efectos cada vez más perfeccionados, pero también está promovida por el interés comercial por conseguir un film que venda, y es que los efectos, también venden y generan dinero. Pero no sólo lo hacen llenando salas de cine y gracias a la venta de copias, sino como estrategia de marketing y con nuevos métodos, como la venta de ediciones de dos DVDs en los que se muestra el proceso de rodaje y postproducción del film, que han generado una entrada paralela de ingresos capaz de compensar la gran inversión necesaria para darles vida. 

Anexo: ¿Cuántos efectos visuales hay en las diez pelis más taquilleras de la historia?

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