Para cuando se empezó la preproducción de la primera
película de Star Wars, los efectos especiales que había eran casi inexistentes
y la película iba a necesitar más efectos especiales de los que jamás se habían
intentado. Por lo tanto, George Lucas decidió construir su propia compañía de
efectos especiales y se puso a trabajar en el diseño de las maquetas, las tomas
de efectos y el equipo. La tecnología necesaria para conseguir las tomas de
efectos que Lucas quería (dinámicas, fluidas y con movimiento) no existía, así
que hizo falta mucho trabajo de investigación y desarrollo antes de poder rodar
un solo fotograma. Esta larga fase de preproducción se convirtió en tema de
controversia en los meses previos al rodaje principal de la Guerra de
las Galaxias, cuando se retrasaron cientos de tomas mientras se
perfeccionaba el equipo.
- El halcón milenario
Uno de los símbolos de toda la saga, recibió desde el
principio un tratamiento intenso. Se hicieron múltiples maquetas desde todos
los ángulos para filmar la nave en todo su esplendor.
- La estrella de la muerte
Se necesitaban escenas en las que los cazas volaran sobre
La estrella de la muerte esquivando disparos. Por lo que se hicieron maquetas
de partes específicas de la nave y para que pareciera más larga, se colocó un
espejo.
- Los sables de luz
Para las escenas en las que los caballeros jedi utilizaban sus sables, se les dio a los
actores empuñaduras en las que la hoja de energía estaba representada
por un bastón recubierto de pintura reflectante, emitiendo un débil
resplandor. Más tarde, en laboratorio y mediante un rotoscopio, en cada
fotograma los técnicos de efectos especiales pintaban el bastón con un efecto
de luz mucho más intenso. Ben Burtt, el diseñador de sonido, grabó el efecto de
un proyector de cine cuando se acaba la cinta para recrear el sonido que hace el sable de luz.
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