Peter Jackson, el director de la película, tenía una premisa básica para el diseño visual
de la trilogía: lograr el mayor realismo. Para ello, creó una compañía de
efectos especiales para llevar a cabo sus primeras producciones.
En la trilogía hay ejemplos de prácticamente todos los tipos
de efectos especiales que existen en el cine. Se buscó recrear cada pequeño detalle de la Tierra Media, no sólo usando efectos
por ordenador sino también un intensivo trabajo por parte de los maquilladores,
sastres, etc…
- Hobbits
La preparación de los Hobbits comenzaba a las 5 de la mañana
para ponerse las prótesis y el maquillaje. Tardaban 2 horas para el maquillaje
y 90 minutos para las prótesis de los pies, que se pegaban con pegamento y se
camuflaban con el uso de aerosol y pinceles. Después iban las orejas (también
prótesis), la peluca y el vestuario.
Además el proceso inverso tampoco era fácil, tardaban 1h y
40 minutos para volver a ser personas.
- Hobbiton
La aldea de los Hobbits que aparece en la película se
comenzó a construir de cero. Fue un trabajo duro de realizar.
Para simplificar el rodaje, al igual que hicieron en una de
las escenas en la que se celebra la fiesta campestre de Bilbo, crearon
decorados en estudio con dos réplicas de la casa de Frodo: una tamaño Hobbit en
la que Gandalf se siente un gigante, y otra tamaño humano en la que Frodo o
Bilbo sean los que se sientan pequeños.
- Isengard
Hicieron una gran maqueta a
escala. Fue esculpida en cera microcristalina.
Hicieron un molde a partir de ella de silicona y una réplica en resina.
El nivel de detalle es
espectacular, permite que la cámara se acerque tanto como quiera y rodar unos
primeros planos en los que no dudas de lo que ves.
Para la escena en la que Gandalf
pierde la batalla contra Saruman y es arrojado hacia "el tejado", se
usaron cuerdas y dobles.
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